Aseo en Almassora
El Desafío
A veces llegamos a un baño porque necesita una reforma. Y otras veces llegamos porque la reforma anterior necesita una reforma.
Este era el segundo caso.
Con menos de dos años desde su última intervención, el agua de la ducha ya atravesaba el forjado y terminaba cayendo sobre la habitación de la planta inferior. Humedad, moho y un techo completamente ennegrecido eran las consecuencias visibles.
Cuando desmontamos entendimos rápidamente el porqué: el plato de ducha se había colocado directamente sobre el pavimento existente, fijado con unas tiras de adhesivo y sin ningún sistema de impermeabilización.
Bonito no estaba. Bien hecho, tampoco.
Nuestra Solución
Esta vez empezamos por lo que no se ve.
Desmontamos completamente la zona, renovamos instalaciones y revestimientos y reconstruimos con placa hidrófuga, incorporando un nuevo plato de ducha y un sistema de impermeabilización adecuado antes de colocar los acabados.
Pero resolver el problema del agua era solo una parte.
El baño es muy pequeño y la distribución anterior desperdiciaba un espacio importante junto a la entrada simplemente para permitir que la puerta pudiera abrir. Elegimos un lavabo de solo 36 cm de profundidad pero 70 cm de ancho, que pudimos llevar contra el muro. Ganamos superficie de lavabo, liberamos la zona del inodoro y conseguimos que la puerta abriera cómodamente.
También quisimos alejarnos del negro que dominaba el antiguo baño. Apostamos por tonos crema y detalles en cobre para aportar más luz, calidez y sensación de amplitud.
El cambio fue enorme para un espacio tan pequeño.
Pero probablemente lo mejor del proyecto no fue el antes y el después. Fue la cara de su hija cuando vio su nuevo baño.
Detalles de Calidad
La excelencia reside en los acabados y en la selección de materiales.
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